Al final vuelvo.

No sé cuándo volveré a postear, pero voy a volver a poner la válvula de escape que me suponía éste blog, seguiremos informando.

 

Y sin otro particular, me despido hasta la próxima.

Que no son gigantes, que son molinos.

Cuesta darse cuenta, al menos a mi me ha costado, pero muchas veces aquello que vemos como problemas, en realidad son situaciones que lo que hacen es empujarnos a ser mejores personas.

 

Durante más de tres años, a través de éste o mi anterior blog, habéis sido testigos de mis andanzas, las he tenido de todo tipo: caballerescas, canallas, felices, tristes, amargas, dulces... Habéis aportado con vuestros comentarios un granito de arena; también me habéis proporcionado consejos (allá de mí si los he seguido o no), casi siempre acertados. Habéis leído mis cambios de humor, mis cambios de amistades, los desengaños que he provocado y los que me he llevado... en definitiva, conforme me iban acaeciendo situaciones las plasmaba en el blog, mejor o peor, pues nunca se me ha dado bien esto de expresarme, ni escrita, ni verbalmente.

 

"¡Qué no son gigantes, que son molinos!" le decía Sancho a un Quijote alucinado que iba ya camino de embestir con su lanza las aspas. Muchas veces me habéis hecho de Sanchos, pero creo que ha llegado la hora de que éste Quijote vague solo, o recurra a sus Sanchos y Sanchas cercanos.

 

He preferido comunicar mi ida, nunca me ha parecido bien que los blogueros desaparecieran sin más y creo que ésta es una forma elegante de hacerlo.

 

Y sin otro particular, me despido, no ya hasta la próxima, si no hasta siempre.

BBC's (Bodas, Bautizos y Comuniones).

No ha comenzado el año que viene y ya estoy comprometido a asistir a varios eventos de éstas características.

 

- Llevo tiempo intentando dar contigo, pero chico, no hay manera-. Me dijo mi amiga al otro lado del teléfono. Había visto sus llamadas perdidas, pero siempre se me pasa llamarla.

- Ya sabes... en casa no tengo cobertura y con los horarios de trabajo que tengo es difícil que coincidamos-. Me excusé.

- Bueno... te lo quería decir en persona, pero apenas vienes por el pueblo... me caso el año que viene, la boda es el ... de ..., ya sabes que estás invitado, espero que puedas venir, de todas formas, cuando vengas por aquí me avisas y quedamos a tomar un café.

- ¡Enhorabuena! -Dije con la mayor sinceridad posible, "joder, ya tengo boda" pensé para mis adentros-. Supongo que podré ir, para ese mes suelo tener vacaciones, pero aunque no tenga podré hacer algún cambio, no te preocupes, que voy fijo. Ok, cuando vaya al pueblo te aviso. Ya sabes que si voy para allá es a ver a la familia y a pasar tiempo con ellos.- Pensé también en que las últimas veces que había llamado a ésta amiga para tomar algo nunca podía, siempre la pillaba liada.

- Y tu, ¿qué tal? como siempre ¿no? hecho un golfo.- No me voy a quitar la fama de vividor en la vida...

- Más o menos, en mi línea, ya sabes que cambio poco.- ¿entraré todavía en "el traje de las bodas"? me preguntaba yo a mi mismo, tendrás que hacer dieta y ejercicio, que últimamente te estás dejando, me respondí.

Cuando terminamos de hablar me sentí mayor (¿cómo no? con mis neuras), para quitarme la idea de la cabeza llamé a mi Lourdes y decidimos salir.

 

Hoy he hablado con mi madre por teléfono:

- Pues la... (siempre usa el artículo, somos de pueblo) celebra la comunión el... de... y tu prima... (su madre) cuenta con que vendrás-. Jodeeeer, boda y comunión el mismo año, he pensado.

- Todavía no me han dado el cuadrante de turnos del año que viene, pero supongo que sí que iré, si no lo tengo libre, podré hacer algún cambio.- ¿Tan grande (en edad) es ya la...? me he preguntado. Sí que el tiempo pasa volando, me he respondido.

 

Ahora tendré que llamar a mis amigas para engañar a alguna y salir ésta noche, habrá que celebrar los eventos que se aproximan ¿para cuándo me llamaran para el bautizo? es lo único que me queda para completar la tríada, candidatas ya tengo...

 

Y sin otro particular, me despido hasta la próxima.

Siempre soy el malo.

Haga lo que haga y quede como quede, siempre me toca quedar delante de los amigos de mis antiguas relaciones como el malo de la película, lo que me pasó el pasado viernes me lo demostró, os relato lo ocurrido:

 

Llegamos a uno de los bares de siempre y allí estaba "X" con unos amigos suyos, mis amigas se acercaron a saludarlo, yo mientras tanto saludaba a otros conocidos del lugar. Cuando iba a acercarme a saludar, se acerca uno de sus amigos y se lo lleva a la otra punta del bar, "pues bueno, pensé yo, ya le saludaré". Nos ponemos a bailar, a hablar de nuestros asuntos mundanos habituales y, pasado un rato, se acerca "X", nos saludamos, charlamos un rato y yo ya vuelvo a lo mio con mis amigas. "X" se queda cerca de mi hablando con otras personas y sus amigos, lejos, al fondo. Pasado un rato se vuelve con su gente.

 

Un tiempo después, me entran ganas de ir al excusado y me acerco donde está "X" junto con sus amigos, "Nos vamos" me dice él. "Ok, me alegro de verte, disculpa, pero voy al servicio" respondo yo, le doy dos besos y le tomo un poco del hombro para que me dejara pasar. Hasta aquí todo normal ¿no? Pues cuando estoy camino de los servicios, oigo a uno de sus amigos insultándome "Pero que hijo de...". Yo, que soy persona pacífica, me hago el sueco y sigo mi camino. No esperé a ver la reacción de "X", él es una persona civilizada y supongo que llamaría la atención a su amigo, pero a mi me dejó con un agrio sabor que no me pude quitar en toda la noche, y no paré de darle vueltas al asunto.

 

Cierto es, y he hablado de ello en alguna ocasión, que no se gestionar bien las rupturas de las relaciones más o menos largas que he tenido, que dejo el tiempo pasar sin afrontar las situaciones incómodas que puedan surgir por romper con alguien y que, cuando las afronto, soy bastante torpe al exponer mis porqués y argumentos de no querer nada más; e incluso reincido y vuelvo a irme a la cama, como me pasó con "X".

 

Supongo, e incluso creo que puedo afirmar, que volver a acostarse con un ex una vez que la relación se rompe, puede hacer que una de las partes se vuelva a hacer ilusiones de retomarla, pero esa parte no me ha tocado a mi.

 

Supongo que querer seguir siendo amigo de un ex, puede dar lugar a malas interpretaciones por alguna de las partes, pero esa parte no me ha tocado a mi.

 

Supongo que si pasado un tiempo, aún el tema principal de conversación de una amiga en común es tu ex y la amiga le dice "no hay posibilidad de retorno está muy feliz ahora" y ésta afirmación duele, puede que no se haya superado la ruptura, pero esa parte no me ha tocado a mi.

 

Aunque hables con asiduidad de y con él, le veas con frecuencia e intuyas que ya no hay posibilidades de volver; se supone que tu gente ha de protegerte e intentar que lo olvides, para eso están los amigos e incluso entiendo que, en la privacidad de las conversaciones, me pongan a parir e incluso se rian de mis defectos, pero de ahí a faltarme al respeto en mi jeta... hay un peligroso trecho que han recorrido. Esto último me ha quedado un poco "Choni", lo reconozco.

 

Y sin otro particular, me despido hasta la próxima.

Hola, ¿estás solo?

El fiestero de mi protagonista estaba un sábado en una ciudad que no le resultaba ajena, pero que no es el escenario habitual de sus correrías. Iba guapo, al menos así se sintió cuando se vio reflejado en el espejo del baño, justo antes de salir de marcha.

 

La noche resultó más entretenida de lo que él tenía previsto. Gratas conversaciones, bares llenos de gente, buena música..., pero como suele sucederle cuando sale de fiesta, su gente comenzó a recogerse y a irse a casa. En ese momento, como viene siendo habitual, decide seguir la fiesta por su cuenta y riesgo, transformándose del callado, pero afable, chico de la camiseta de rayas a un tipo que se pone en la barra a mirar al personal. En un momento de la noche sube al baño del pub, se acerca a lavarse las manos y se mira al espejo, sigue viéndose guapo, pero en su mirada algo ha cambiado, ha fruncido levemente las cejas y tiene un aspecto más desafiante y decidido, sin duda (piensa él) debido a la copa (o copas) de más que lleva encima.

 

Después de bajar del baño se pide otro combinado alcohólico y manda un sms a una amiga, a pesar de que la fiesta no se le está dando mal, se empieza a "rayar" y comienza a sentirse incómodo, pero justo cuando pensaba irse, se le acerca un chico con barba y pelo castaño, más o menos de su estatura y cara de simpático:

 

- Hola, ¿estás solo?

- No, estoy rodeado de gente que no conozco.

- Jajaja- Le rie la gracia -. Me refiero que si has venido con alguien.

- No, mis amigos dicen que preferieren irse a dormir que acabar en un antro como éste, que no quieren destrozarse, o directamente me abandonan sin avisar, que me pongo muy pesado cuando quiero fiesta y no me acompañan.

- Jajaja- vuelve a reir-. No se puede negar que no sean claros.

- Son muchos años conociéndonos... Por cierto, me llamo... ¿ Y tu?

- ..., encantado.

- Lo mismo digo.

La conversación siguió durante más de media hora y luego se fueron a echar un baile.

 

A mi protagonista le gusta que le rían las gracias y al chico le gustaba reírselas. Al "cara simpático" (llamémoslo así) le gustaba bailar, a mi protagonista no, pero tragó. Al cabo de un rato "cara simpático" se ofreció para llevar al protagonista en su coche a casa, él dijo que sí, pero en lugar de eso se fueron a un descampado. Ambos sabían que no había acabado la fiesta.

 

Y sin otro particular, me despido hasta la próxima.

Como un veinteañero.

Así me estoy comportando últimamente, viviendo "peligrosamente" y disfrutando de lo que la vida me puede ofrecer.

 

Que estoy trabajando de tardes en el curro, pues salgo de noche por Cuenca, dejo a mi gente recogida y me voy de caza.

 

Que me voy a Murcia a pasar un fin de semana, pues tengo que llamar a mi amigo para que me dé el número de "radiotaxi Murcia", por que el chico con el que he ligado me entiende mal y me deja en un barrio equivocado, acabé comprando churros y agradeciendo que los taxis en Murcia no sean caros, y todo ésto con el sol a la espalda.

 

Iba a escribir sobre la etapa de madurez que está viviendo la gente que me rodea, incluyendo los estados de "buena esperanza" en el que se encuentran algunas amigas mías, e iba a deciros que tendría que ir sentando la cabeza y mis "comederos mentales" habituales. Pero como estoy ligando (como nunca), que casi todas las noches que salgo me divierto, que sigo pensando que las conversaciones de noche suelen ser más entretenidas que las de día y que tampoco creo que haga mal a nadie... hoy voy a pensar que es un post saludable.

 

Y sin otro particular, me despido hasta la próxima.

Que malo es haber conocido la lujuria.

Se lo dijo una amiga hace tiempo en una conversación de bar, de esas que tanto le gustan a mi protagonista.

 

Estaban en el "Babylon" un pub, a la par que sala de conciertos, estaban hablando de sus ligues y amores pasados, de lo buenos o malos que eran en la cama y de lo que les habían marcado a lo largo de sus vidas. Él recordó a un hombre, entre otros, que le había marcado, con el que había sido muy feliz, pero sabía que era algo pasajero y que fue mejor dejarlo así, envuelto en la felicidad de la relativa brevedad del cruce de caminos.

 

La interlocutora le dijo:

- ¿Y por qué no seguiste manteniendo el contacto?

- Era complado, te estoy hablando de hace 10 años, internet estaba en mantillas, los móviles igual y él es de... (país nórdico), vino de Erasmus y era lo que era. - Dijo él.

- Pues qué putada.- Le respondió.

- Bueno, mejor así, tal vez si hubieramos seguido manteniendo el contacto no guardaría tan buen recuerdo de él.

Después su amiga le dio la razón, y siguieron hablando durante un rato, hasta que la chica sentenció:

- Te ha marcado el chaval de...(el país nórdico).

- Pues sí, era un muy buen amante y buena persona, la putada es que busco eso y sé que va a ser muy difícil de encontrar...- Fue la respuesta, a lo que su amiga añadió:

- Que malo es haber conocido la lujuria, el desear y el sentirse deseado por la otra persona, el saber que vas a tener un más que satisfactorio encuentro, si no lo conociéramos, tal vez, seríamos más conformistas, menos exigentes.

- Amén.- Dijo el protagonista chocando su copa con el calimocho de su amiga.

 

Y sin otro particular, me despido hasta la próxima.

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La vida, pensamientos y desvaríos de un gay en una ciudad castellana, que guía los destinos de unas tierras manchegas, serranas y alcarreñas.

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